Desde el inicio del proyecto, los clientes tenían un objetivo claro: integrar la cocina a los espacios comunes y convertirla en un lugar más conectado con la vida cotidiana de la casa.
Si bien la decisión de abrir completamente los recintos generó algunas dudas durante el proceso, la remodelación representaba una oportunidad única para repensar la distribución y aprovechar al máximo la luz natural, las vistas y la amplitud del espacio.
La intervención permitió unificar cocina y comedor, generando una circulación más fluida entre las distintas áreas y fortaleciendo la relación entre cocinar, compartir y reunirse. La nueva distribución favorece la interacción familiar y conecta visualmente los interiores con el jardín, incorporándolo como parte de la experiencia cotidiana.
Los frentes de los muebles los hicimos lisos, tirador incorporado en la estructura, usamos color homogeneo para todos los frentes, costados y los interiores a la vista y traseras en color natural con sello hermetico.
El resultado es un espacio luminoso, funcional y acogedor, donde cada elemento fue diseñado para acompañar la forma en que esta familia vive su espacio.
Fotografías: @sebastian_cfnts