Esta cocina nace de su entorno. La madera, las fibras naturales y las vistas abiertas al paisaje se integran para crear un espacio cálido, acogedor y profundamente conectado con la naturaleza.
El diseño aprovecha la altura de la cubierta y la belleza de la estructura expuesta, transformando cada rincón en una experiencia donde la arquitectura y el diseño dialogan de manera natural.
La gran isla central invita a reunirse, cocinar y compartir. Es el corazón de la cocina, un punto de encuentro pensado para disfrutar.
Los muebles en tonos profundos contrastan con las cubiertas claras y la piedra natural del piso, aportando carácter sin restar luminosidad. La iluminación integrada realza las texturas y crea una atmósfera cálida.
Cada elemento fue diseñado para combinar, amplias superficies de trabajo, espacios de almacenamiento cuidadosamente resueltos y detalles que acompañan la vida diaria.
Una cocina que invita a quedarse. A cocinar sin apuro, compartir largas conversaciones y disfrutar del paisaje como parte de la experiencia.
trabajamos en conjunto a Carlos Ignacio Cruz y Sofia Ebner
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